Tierra que arde y calla
Hay tierras que parecen áridas,
cubiertas de roca negra y cicatrices de fuego.
A primera vista parecen muertas,
pero en silencio guardan una fertilidad profunda,
capaz de sostener vida durante siglos.
Me reconozco en ellas.
Yo también he ardido por dentro.
He dejado que viejas capas se quemen,
que lo que ya no podía sostener
se derrumbe en silencio.
Y ahora estoy así:
como un suelo nuevo,
negro, crudo, fértil,
pero todavía sin brotes.
Durante mucho tiempo quise que cada cambio interno
floreciera al instante,
como si mi transformación necesitara ser visible para ser real.
Pero la tierra quemada me recuerda algo distinto:
La fertilidad verdadera no hace ruido.
Espera.
Respira.
Se gesta en lo invisible.
Comprendo entonces que no necesito adornarme
ni forzar el brote.
Puedo ser roca caliente,
viento que acaricia ceniza,
semilla enterrada sin prisa.
Mi interior es fértil
aunque desde afuera parezca vacío.
Y confío en que lo que se está gestando en mí
brotará a su tiempo,
como la vida que renace en el suelo que ya ardió
y aprendió a sostenerse.

Hola tierra!
ResponderEliminarQue importante es el silencio
Que importante es el paso del tiempo, que te da sabiduría
Que importante es saber que capa tras capa hay una vivencia que te ha hecho llegar hasta ese punto de no retorno
Que importante son esas cicatrices que te deja la vida pero que las observas pero ya no duelen
No hay prisa en que algo brote al exterior como tu bien dices no necesitas que los demás lo vean
Tú ya has hecho ese cambio en tu interior ese autoconocimiento es tan importante , a mí es lo único que me hace continuar en mi camino del ser y no en el del tener, gestionar esto es complicado en este mundo de capas superficiales y brotes de colores que lo único que hacen es darte felicidad momentánea y desviarte de tu verdadero caminito que son tus capas más profundas esas a las que tú tienes acceso y muy pocas personas tienen el privilegio de sentirlas
Gracias por dejarme por un momento sentir las tuyas!!
Querida Veibar
EliminarGracias por dejar tus palabras aquí.
Sentí que tus capas tocaron las mías por un momento
y eso ya lo hace valioso.
Es tal cual dices: el mundo va rápido y brillante,
pero las raíces van despacio,
y solo en el silencio uno siente que todo valió la pena.
Un abrazo cálido,
y gracias por caminar conmigo,
aunque sea en silencio y entre palabras.