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Mostrando las entradas etiquetadas como Sueños

La rana que terminó siendo un perro

Anoche soñé algo que quiero recordar. Al principio estaba con alguien a quien yo percibía como la persona más importante de la sala. Había cariño, pero también reconocí un mecanismo antiguo: querer ser elegida por alguien importante, como si su atención me diera valor, protección o legitimidad. Después el sueño cambiaba completamente. En mi habitación había empezado a crecer césped de verdad, con agua y pequeños bichitos. Todo era bonito y salvaje. Entre ellos apareció una rana. Mientras estaba lejos me parecía agradable. Pero empezó a acercarse, se subió a mi cama y comenzó a crecer y a transformarse en una criatura extraña. Me asusté muchísimo, intenté echarla de la habitación y acabé dándole una patada. Entonces terminó de transformarse. Era un cachorro de perro salchicha. Y lloraba. En cuanto comprendí lo que era, lo cogí y lo cuidé. Nadie sabía decirme quién me lo había regalado. Simplemente había aparecido en mi habitación. Después se hizo pis y comprendí que tendría que bajarlo,...

Cuando la vida apaga las luces

Hace unos días tuve un sueño que me acompañó todo el día, como si llevara una verdad dentro. Un sueño sencillo, pero cargado de símbolos que no había visto hasta ahora. Caminaba por una calle conocida, salía a tomar aire, a despejarme del ruido externo. Y de repente, todo se apagaba. No una farola, no un tramo: toda la calle. Un blackout absoluto. Oscuridad total. Solo tenía la luz tenue del móvil para ver el suelo, para avanzar unos pasos. Ni horizonte, ni referencias, ni rostros, ni ciudad. Y al no saber a dónde ir, me agachaba, me hacía pequeña, de cuclillas, como si mi cuerpo buscara tierra, cobijo, centro. Desperté con la sensación de haber recibido un mensaje. Con el paso de las horas comprendí que ese sueño era la metáfora perfecta del lugar en el que me encuentro: la transición entre una identidad que ya no me sostiene y la que todavía no ha nacido del todo. O, dicho de otra manera: mi propia Noche Oscura del Alma. 1. Cuando lo antiguo se rompe (la primera etapa) En algún momen...

El despertar de la niña enterrada

Una obra en tres actos Primer acto: La niña y el gatito El telón se abre lentamente. La escena es sencilla: un campo silencioso, un atardecer dorado. En el centro, una niña de manos pequeñas cava con cuidado un pequeño hoyo en la tierra. Entre sus brazos, un gatito envuelto en una tela blanca. Ella lo coloca en una cajita y lo entierra. El gesto no es solo despedida, es pacto: junto al cuerpo del animal, guarda también su propia sensibilidad, su juego, su creatividad pura. Un violín suave acompaña sus lágrimas. El telón se cierra. Segundo acto: La oficina Cuando se abre de nuevo el telón, la niña ya no está. Ahora aparece la misma persona, ya adulta, sentada entre escritorios, papeles y carpetas apiladas. Teléfonos que suenan sin parar, gente seria hablando en corrillos, reuniones apresuradas, plazos. El escenario está lleno de ruido y prisa. Ella parece encajar, pero su mirada está lejana, como si en su interior alguien siguiera llamándola. El telón se cierra. Tercer acto: El sueño La...

Despertar dentro del sueño

El otro día soñé que estaba en un lugar que reconocía como mío. En el sueño, por algún motivo, dejé las llaves dentro y la puerta se cerró. De pronto, me encontré fuera, sin poder entrar. La escena parecía simple: un despiste, una puerta cerrada, la imposibilidad de volver. Pero en ese instante tuve una lucidez extraña: “Para resolver esto, no tengo que buscar las llaves… tengo que despertarme”. Y me desperté. Al abrir los ojos, sentí un eco interno. No se trataba solo de un sueño; era una metáfora perfecta de lo que Eckhart Tolle describe como el despertar de la conciencia. Ese momento en el que dejas de buscar soluciones dentro del mismo nivel de sueño en el que el problema nació, y recuerdas que la salida no está ahí, sino en otro plano: el de la presencia. En el sueño, yo no podía “forzar” la puerta ni “recuperar” las llaves. En la vida, muchas veces pasa igual: creemos que si pensamos más, hacemos más o luchamos más, vamos a resolver el bloqueo. Pero hay momentos en los que el úni...

Soñé que la Tierra giraba

Soñé que volvía a mi cuarto. Al asomarme a la ventana, bajé la persiana y me di cuenta de que tenía unas vistas de la Tierra, como si estuviera en una nave suspendida en el espacio. La Tierra estaba ahí: viva, azul, girando con una velocidad que mareaba. Me entró vértigo. Cerré la persiana para no sentir ese movimiento tan rápido, tan incontrolable. Y, al hacerlo, todo volvió a la calma. Pero algo dentro de mí lo sabía: ya no estaba en la Tierra. O quizá nunca lo estuve. Y me desperté.

Despierta

 🌿 La Trampa del Control y la Necesidad de Despertar Hace unos días soñé que estaba en una piscina enorme, jugando y disfrutando con compañeros del colegio y del trabajo. Todo parecía ligero y natural, hasta que nos sacaron del agua y nos obligaron a entrar en cajitas individuales con un poco de agua, donde debíamos “conservarnos”. De repente, el ambiente se transformó. Nos encontrábamos en una especie de nave nodriza, bajo la supervisión de guardias que nos dieron una pastilla para dormir. Nos dijeron que era parte de un entrenamiento, pero algo en mí se resistía a dormirse. No podía rendirme a lo que estaban imponiendo. Busqué una salida y me di cuenta de que llevaba colgada una tarjeta con el logo de mi empresa, como si yo también formara parte de los controladores. Simulé ser uno de ellos para poder moverme sin que me descubrieran. En el camino, vi a otros que escapaban y otros que se dejaban atrapar sin resistirse. Siguiendo a una mujer que logró huir, terminé en una ciudad a...