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Mostrando entradas de agosto, 2025

Transformar la invalidez en motor

He sentido dos heridas profundas: invalidez e incomprensión. Esa sensación de que lo que yo era —sensible, intuitiva, distinta— no tenía lugar, que molestaba o era corregido. Eso duele, porque se clava en lo más esencial: sentir que no valgo por ser como soy. Con los años me di cuenta de que ese dolor no era solo hacia alguien en particular, sino hacia lo que representaba: un mundo racional y rígido, que no supo dar espacio a mi manera de percibir la vida. Hoy comprendo que ese mismo dolor puede convertirse en mi motor. ¿Cómo? 1. Reconociendo la raíz. Nombrar la herida la libera de la sombra. Ya no es un fantasma difuso, sino algo concreto que puedo abrazar. 2. Reencuadrando la incomprensión. Cada vez que alguien no me entiende, en lugar de verlo como rechazo, me digo: esto confirma mi diferencia, y mi diferencia es mi don. La incomprensión ya no me anula: me señala mi singularidad. 3. Usando la herida de manera creativa. Lo que antes callaba, ahora puede fluir en escritura, en Reiki, ...

Despertar dentro del sueño

El otro día soñé que estaba en un lugar que reconocía como mío. En el sueño, por algún motivo, dejé las llaves dentro y la puerta se cerró. De pronto, me encontré fuera, sin poder entrar. La escena parecía simple: un despiste, una puerta cerrada, la imposibilidad de volver. Pero en ese instante tuve una lucidez extraña: “Para resolver esto, no tengo que buscar las llaves… tengo que despertarme”. Y me desperté. Al abrir los ojos, sentí un eco interno. No se trataba solo de un sueño; era una metáfora perfecta de lo que Eckhart Tolle describe como el despertar de la conciencia. Ese momento en el que dejas de buscar soluciones dentro del mismo nivel de sueño en el que el problema nació, y recuerdas que la salida no está ahí, sino en otro plano: el de la presencia. En el sueño, yo no podía “forzar” la puerta ni “recuperar” las llaves. En la vida, muchas veces pasa igual: creemos que si pensamos más, hacemos más o luchamos más, vamos a resolver el bloqueo. Pero hay momentos en los que el úni...

Fuego, Sensibilidad, Canal e Intensidad

En mi camino he escuchado muchas veces estas palabras, a veces como si fueran lo mismo. No lo son. En mí, cada una tiene un pulso distinto, un lugar en el cuerpo y una forma de expresarse. FUEGO Es mi fuerza vital cruda. La que me empuja a actuar, a decir, a crear, a marcar límites. Se siente como calor que sube desde el vientre o el pecho. Cuando lo dejo salir, hay dirección y claridad. Cuando lo contengo, se convierte en contractura, cansancio o ansiedad. El fuego es movimiento: si no se expresa, se pudre. SENSIBILIDAD Es mi radar interno y externo. Percibo lo sutil, lo invisible, lo que no se dice. Es belleza, es dolor, es conexión con todo lo vivo. Cuando está cuidada, me nutre y me guía. Cuando está desprotegida, me satura y me aísla. La sensibilidad necesita descanso y cuidado para no agotarse. CANAL Es el puente entre lo que percibo y lo que muestro. El flujo que traduce mi sensibilidad y mi fuego en palabras, gestos, acciones, creaciones. Cuando está abierto, lo que vivo por de...