Fuego, Sensibilidad, Canal e Intensidad
En mi camino he escuchado muchas veces estas palabras, a veces como si fueran lo mismo.
No lo son.
En mí, cada una tiene un pulso distinto, un lugar en el cuerpo y una forma de expresarse.
FUEGO
Es mi fuerza vital cruda.
La que me empuja a actuar, a decir, a crear, a marcar límites.
Se siente como calor que sube desde el vientre o el pecho.
Cuando lo dejo salir, hay dirección y claridad.
Cuando lo contengo, se convierte en contractura, cansancio o ansiedad.
El fuego es movimiento: si no se expresa, se pudre.
SENSIBILIDAD
Es mi radar interno y externo.
Percibo lo sutil, lo invisible, lo que no se dice.
Es belleza, es dolor, es conexión con todo lo vivo.
Cuando está cuidada, me nutre y me guía.
Cuando está desprotegida, me satura y me aísla.
La sensibilidad necesita descanso y cuidado para no agotarse.
CANAL
Es el puente entre lo que percibo y lo que muestro.
El flujo que traduce mi sensibilidad y mi fuego en palabras, gestos, acciones, creaciones.
Cuando está abierto, lo que vivo por dentro tiene salida al mundo.
Cuando está bloqueado, todo se queda adentro, acumulando peso.
El canal se entrena: no esperando el momento perfecto, sino dejando salir lo real en el momento en que aparece.
INTENSIDAD
Es la fuerza que nace cuando fuego y sensibilidad se encuentran sin bloqueo.
Es magnetismo, presencia, electricidad.
Puede atraer, incomodar o asustar, incluso a mí misma.
No es algo que deba bajar, sino algo que necesito aprender a conducir para que no me queme por dentro ni se apague.
Cuando los cuatro trabajan juntos, me siento alineada:
El fuego me da dirección.
La sensibilidad me da profundidad.
El canal me da expresión.
La intensidad me da magnetismo.
Cuando alguno se traba, lo siento en el cuerpo y en la vida: los vínculos, el trabajo, la creatividad.
Por eso, mi práctica no es “tener más” de algo, sino mantenerlos conectados y vivos.
No vine a apagar mi fuego, ni a cerrar mi sensibilidad. Vine a abrir mi canal y a sostener mi intensidad, hasta que mi vida y mi verdad sean la misma cosa.
Querida compañera del alma!
ResponderEliminarQué alegría que te sepas identificar también y que sepas lo que eres!
Yo intento encontrarme , quizás he entrado en un círculo , donde no dejo de pensar que no soy libre! Pero hoy después de mucho tiempo desconectada de todo he tenido fuerzas para leerte y sabes una cosa…
Ha sido lo mejor después de 30 días porque me has hecho ver que si soy libre porque mis pensamientos no están controlados por nada ni por nadie así que gracias infinitas
Querida Veibar,
Eliminarme emociona mucho lo que compartes. Qué bello regalo saber que, después de tanto tiempo, leer estas palabras te ha hecho sentir un respiro y recordar tu libertad.
Ese fuego del que hablamos a veces se siente como cárcel, porque quema por dentro… pero también es el mismo fuego que nos recuerda que somos canal, sensibilidad e intensidad. No para que nos atrapen, sino para que podamos transformar, crear, iluminar.
Tu libertad está ahí: en reconocer que ningún pensamiento ni circunstancia puede apagar tu fuego interno. Gracias por recordármelo también a mí con tu mensaje.
Un abrazo grande y lleno de gratitud