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Mostrando entradas de octubre, 2025

La visita de la mantis

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Hoy, al abrir la ventana, había una mantis religiosa. Inmóvil. Serena. Parecía sostener el aire. Y algo en mí se detuvo también. Últimamente me noto impaciente, con ganas de cambiar cosas, de mover la vida. Pero la mantis me recordó que no todo se resuelve desde la acción. A veces la sabiduría está en esperar en calma, en dejar que la claridad llegue cuando el cuerpo se aquieta. El poder no siempre está en empujar, sino en confiar en el propio ritmo. Me lo susurró sin palabras: “Tu próxima acción nacerá del descanso, no del esfuerzo.” 

Cosas que he aprendido

Durante mucho tiempo pensé que crecer era entender más cosas. Ahora sé que crecer es diferenciar con el corazón: saber qué viene del miedo y qué del amor, qué me acerca y qué me pierde. He aprendido a mirar despacio, a no reaccionar tan rápido y a no confundir una emoción intensa con una verdad profunda. Y de esas confusiones, nacen estos aprendizajes: No confundas conexión con intensidad. A veces lo que parece química es solo activación del sistema nervioso. No confundas cuidado con sacrificio. Cuidar no significa vaciarte para sostener a otros. No confundas empatía con responsabilidad. Sentir al otro no te obliga a resolver su vida. No confundas amor con necesidad. Amar es compartir libertad, no tapar vacíos. No confundas calma con resignación. La calma verdadera no es silencio impuesto, es presencia serena. No confundas límites con egoísmo. Poner límites es una forma de amor propio. No confundas humildad con pequeñez. Puedes ser humilde y aún así brillar sin pedir perdón. No confund...

La co-creación empieza en el cuerpo

Durante años he escuchado que somos los creadores de nuestra realidad. Lo repetía, lo escribía, lo meditaba… pero seguía sintiendo que algo no terminaba de encajar. ¿De verdad bastaba con visualizar, pensar bonito o alinear la energía para que las cosas sucedieran? Hoy entiendo que no. La creación consciente no es una fórmula mágica: es un proceso mucho más profundo y encarnado. 1. No creamos los hechos, creamos el modo de vivirlos El mundo está lleno de hechos que no dependen de nosotros: una conversación difícil, un cambio laboral, una pérdida. Pero lo que sí creamos, o más bien co-creamos, es la forma en que los percibimos y respondemos. Ahí empieza la verdadera alquimia: transformar nuestra percepción cambia nuestras acciones, y eso cambia el curso de los acontecimientos. 2. El bucle creador: pensamiento → emoción → acción → realidad Todo comienza con una idea o creencia. Esa idea despierta una emoción; la emoción condiciona nuestra acción, y la acción genera resultados...

El miedo al abandono

Durante mucho tiempo pensé que mi manera de amar era cuidar. Cuidar incluso cuando no me lo pedían. Comprender antes de que el otro hablara. Traducir el silencio, sostener el dolor, llenar los vacíos ajenos como si fueran los míos. Era mi forma de estar en el mundo. Si el otro estaba bien, yo estaba a salvo. O eso creía. Con el tiempo, me di cuenta de que esa seguridad era prestada. No era amor, era supervivencia. La niña que fui aprendió que, si podía leer y aliviar el malestar de los demás, todo se calmaba… Y en ese intento, me perdí. Hoy sé que nadie me pidió que los salvara. Simplemente los atraje porque yo también buscaba lo mismo: que alguien me mirara con la misma ternura con la que yo miraba el dolor ajeno. Que alguien me sostuviera como yo sostenía a todos. No fue culpa de nadie. Fue un pacto invisible entre heridas que se reconocen. Sanar, para mí, está siendo dejar de hacerme cargo del bienestar de los demás para aprender a cuidar el mío. Entender que la empatía no es fusión...