La co-creación empieza en el cuerpo

Durante años he escuchado que somos los creadores de nuestra realidad.

Lo repetía, lo escribía, lo meditaba… pero seguía sintiendo que algo no terminaba de encajar.


¿De verdad bastaba con visualizar, pensar bonito o alinear la energía para que las cosas sucedieran?


Hoy entiendo que no.
La creación consciente no es una fórmula mágica: es un proceso mucho más profundo y encarnado.

1. No creamos los hechos, creamos el modo de vivirlos

El mundo está lleno de hechos que no dependen de nosotros: una conversación difícil, un cambio laboral, una pérdida.
Pero lo que sí creamos, o más bien co-creamos, es la forma en que los percibimos y respondemos.
Ahí empieza la verdadera alquimia: transformar nuestra percepción cambia nuestras acciones, y eso cambia el curso de los acontecimientos.

2. El bucle creador: pensamiento → emoción → acción → realidad

Todo comienza con una idea o creencia.
Esa idea despierta una emoción; la emoción condiciona nuestra acción,
y la acción genera resultados que refuerzan (o cuestionan) la creencia inicial.
Crear conscientemente es interrumpir ese bucle automático y sembrar pensamientos y emociones más coherentes con lo que realmente deseamos.

3. El cuerpo también crea

He descubierto que la creación no empieza en la mente, sino en el estado del cuerpo.
Si estoy en alerta o cansancio, mi percepción se estrecha: solo veo peligro o carencia.
Cuando respiro, descanso y me regulo, el mundo cambia de textura: aparecen oportunidades que antes no veía.
Por eso la co-creación empieza con un gesto simple: volver a la calma.

4. La atención es una linterna

El foco donde pongo mi atención se expande.
Si solo miro lo que falta, todo parece insuficiente.
Si empiezo a mirar lo que ya hay, el cerebro encuentra más de eso.
No es magia, es neurociencia y presencia.

5. No somos creadoras solitarias, sino co-creadoras

Todo lo que vivo está entretejido con las intenciones, emociones y decisiones de los demás.
Co-crear es bailar con la vida: dirigir cuando me toca, ceder cuando no.
La rigidez bloquea el flujo; la apertura lo amplía.
Crear desde el control agota, crear desde la colaboración con la vida libera.

6. El poder del espacio vacío

A veces no se trata de hacer más, sino de dejar espacio.
Las cosas que realmente nos transforman llegan cuando dejamos de empujar.
Ese silencio fértil entre intención y resultado es donde la realidad se reorganiza.

7. Crear desde amor, no desde deuda

He aprendido a preguntarme antes de cualquier intención:

“¿Esto nace de amor o de reparación?”

 Si mi deseo busca llenar un vacío, la realidad me devuelve esfuerzo. Si nace de curiosidad, alegría o propósito, el flujo se siente natural.

8. Una práctica sencilla de co-creación diaria

  1. Regular el cuerpo: respiro, exhalo largo, suelto hombros.
  2. Nombrar una intención clara: “Hoy quiero comunicarme con calma.”
  3. Dar un paso mínimo: una acción coherente con esa intención.
  4. Cerrar con gratitud: registrar qué cambió, aunque sea un matiz.

No se trata de controlar, sino de acompañar el proceso.


Hoy entiendo que crear conscientemente no es pensar, sino habitar.
Es cuidar el cuerpo, dirigir la atención, actuar con propósito y dejar espacio para el misterio.

“Creo mi realidad cada vez que elijo cómo mirar,
cómo respirar y cómo responder.”

Comentarios

  1. Qué lectura tan maravillosa!!
    Yo ante todo lo que he leído solo puedo decir que el sistema en el que vivimos te impide SER y solo te permite ESTAR
    Por eso leer lo que has publicado me da fuerzas para continuar creando mi propia realidad y desde luego siempre desde el amor y el agradecimiento, así que seguiré mi camino desde la co creación percibiendo el mundo y cuidando mi cuerpo y mente para poder seguir avanzando en este mundo capitalista.
    Hay que tener mucha valentía para enfrentarte al sistema pero prefiero que me llamen loca a que me manipulen.
    Así me ven como una loca que se sale de su forma de percibir y sentir el mundo, yo solo respondo con una sonrisa

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    Respuestas
    1. Qué gusto leerte, Veibar
      Me siento muy identificada contigo… si estar “loca” significa priorizar la coherencia interna y vivir desde el amor, entonces yo también lo estoy.
      Que nunca nos falte esa pequeña dosis de locura que nos mantiene despiertas y libres.
      Un abrazo enorme

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