Transformar la invalidez en motor
He sentido dos heridas profundas: invalidez e incomprensión. Esa sensación de que lo que yo era —sensible, intuitiva, distinta— no tenía lugar, que molestaba o era corregido. Eso duele, porque se clava en lo más esencial: sentir que no valgo por ser como soy.
Con los años me di cuenta de que ese dolor no era solo hacia alguien en particular, sino hacia lo que representaba: un mundo racional y rígido, que no supo dar espacio a mi manera de percibir la vida.
Hoy comprendo que ese mismo dolor puede convertirse en mi motor. ¿Cómo?
1. Reconociendo la raíz. Nombrar la herida la libera de la sombra. Ya no es un fantasma difuso, sino algo concreto que puedo abrazar.
2. Reencuadrando la incomprensión. Cada vez que alguien no me entiende, en lugar de verlo como rechazo, me digo: esto confirma mi diferencia, y mi diferencia es mi don. La incomprensión ya no me anula: me señala mi singularidad.
3. Usando la herida de manera creativa. Lo que antes callaba, ahora puede fluir en escritura, en Reiki, en arte, en acompañar a otros. La voz que fue silenciada se convierte en expresión.
4. Convirtiéndolo en servicio. Cuando valido y comprendo a otros en su sensibilidad, les estoy ofreciendo lo que yo no recibí. Eso es sanar: transformar mi dolor en regalo.
La herida de invalidez ya no me define. Se vuelve recordatorio de mi misión: dar a otros el espacio que yo necesité, y expresarme sin pedir permiso.
Además, esta herida es también la raíz de mi bloqueo en la comunicación. Sentir que mis palabras no valían o no eran comprendidas generó la creencia de que “no sirve de nada hablar” o “mejor callo que ser juzgada”. Hoy veo que no hay una herida más profunda: esta es la base. Lo demás —miedo, autoexigencia, perfeccionismo— son solo capas que se han ido sumando.
Cada vez que la incomprensión me duela, respiro y me repito: mi sensibilidad es mi fuerza, y mi voz merece lugar.
Querida alma!!
ResponderEliminarQue palabras más sabias y que aprendizaje me acabo de llevar para seguir avanzando en mi camino
Gracias por tu fuerza y coraje
Gracias por seguir avanzando
Gracias por seguir escribiendo y fluyendo
Gracias por compartir tu sufriendo y tu resiliencia
Un abrazo enorme
Querida Veibar , gracias a ti por recordarme que compartir también es avanzar. Seguimos aprendiendo, paso a paso, convirtiendo lo difícil en motor. Un abrazo
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