El despertar de la niña enterrada

Una obra en tres actos


Primer acto: La niña y el gatito


El telón se abre lentamente.

La escena es sencilla: un campo silencioso, un atardecer dorado.

En el centro, una niña de manos pequeñas cava con cuidado un pequeño hoyo en la tierra. Entre sus brazos, un gatito envuelto en una tela blanca.

Ella lo coloca en una cajita y lo entierra.

El gesto no es solo despedida, es pacto: junto al cuerpo del animal, guarda también su propia sensibilidad, su juego, su creatividad pura.

Un violín suave acompaña sus lágrimas.

El telón se cierra.


Segundo acto: La oficina


Cuando se abre de nuevo el telón, la niña ya no está.

Ahora aparece la misma persona, ya adulta, sentada entre escritorios, papeles y carpetas apiladas.

Teléfonos que suenan sin parar, gente seria hablando en corrillos, reuniones apresuradas, plazos.

El escenario está lleno de ruido y prisa.

Ella parece encajar, pero su mirada está lejana, como si en su interior alguien siguiera llamándola.

El telón se cierra.


Tercer acto: El sueño


La luz es tenue.

La mujer está dormida en un escenario vacío, solo una cama en el centro.

Empieza a soñar.

En su sueño, se encuentra con aquella niña que llora desconsolada.

La mujer se acerca y la abraza. Le susurra:

—Es hora de desenterrarte.


Juntas caminan hasta el lugar donde estaba aquella cajita.

Con manos firmes, remueven la tierra y la sacan.

Cuando abren la tapa, no hay tristeza: hay luz.

El corazón de la niña se enciende y brilla como una llama cálida.


La mujer despierta sobresaltada… y descubre que su propio corazón también está iluminado.

Ya no hay vacío, ya no hay oficina gris: solo un pecho encendido.


El telón se cierra.

Silencio.

Fin.


Reflexión:

Esta obra no trata de un entierro, sino de un renacimiento.

Lo que un día guardamos bajo tierra —nuestra sensibilidad, creatividad, ternura— nunca muere.

Solo espera a que volvamos a desenterrarlo y nos atrevamos a vivir con el corazón encendido.



Comentarios

  1. Querida alma!
    Me he reconocido en esa niña, pero que complicado es hoy en día mostrar nuestra sensibilidad porque los demás lo consideran debilidad sobretodo en lo laboral
    Y no te digo nada de la creatividad porque lo consideran rivalidad y si hablamos de la ternura ya caigo en picado porque ya no hay humanidad, pero sabes una cosa yo lucho contra corriente y voy a tope contra ese grupo de personas que tienen cero capacidad emocional y mira por donde con nuestra sensibilidad ,creatividad y ternura vamos demostrando que también se puede y que nuestra valía es también importante ya sé que esto son solo migajas en un mundo que solo se consideran válidos a los que actúan como ellos esperan …pero mis migajas están ahí formando parte de todos ellos
    Gracias por seguir siendo diferente ya que nadie es como tú y eso es lo que te hace unica



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Veibar , me he sentido muy reflejada en lo que compartes. Yo también he sentido esa lucha contra un mundo que parece no valorar la sensibilidad, la creatividad o la ternura… y como tú, durante mucho tiempo intenté taparlas para no parecer débil. Ahora estoy aprendiendo que justo ahí está nuestra fuerza, y que lo diferente no nos resta, nos hace únicas. Gracias por recordármelo con tus palabras y por caminar este espejo compartido.

      Eliminar
  2. Hoy estaba reflexionando sobre esa niña que fuimos…
    En mi caso esa niña la más pequeña de 5 hermanos que nació y a la que dieron el papel de ser el pegamento de la familia quizás porque nació cuando todos ya estaban cansados de luchar
    Quizás nací en un momento duro y fui la alegría y la esperanza de muchos para poder seguir adelante
    Quizás soy resolutiva porque mi familia no podía dedicarme el tiempo necesario éramos muchos y otra época
    Y al ser resolutiva me siento útil y querida
    Y cuando alguien hace algo por mí me siento incómoda porque no estoy acostumbrada y no es porque me guste dominar y controlar las situaciones es porque sino siento que no doy todo de mí
    Lo bueno de todo esto es que soy consciente y estoy despertando
    Hoy me he tatuado la palabra gratitud porque a pesar de todas estas situaciones soy quien soy esa persona que solo busca vivir con humildad y humanidad
    Sigo caminando y sembrando semillas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por abrir tu experiencia con tanta honestidad, Veibar.
      Siento la fuerza de esa niña que aprendió a ser resolutiva, a unir y sostener. Y también la belleza de que hoy puedas mirarla con gratitud, reconociendo que no todo fue peso, sino también raíz de lo que eres.

      Me emociona lo que dices: “soy consciente y estoy despertando”. Esa es la verdadera semilla.
      Que tu tatuaje de gratitud sea recordatorio de que no tienes que darlo todo siempre para ser querida. Ya lo eres, simplemente por ser.

      Seguimos caminando, cada una con su niña y sus semillas.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cómo saber si un movimiento te expande

Give Me Six

La mujer que se bajó del personaje