El duelo en PAS
Ser PAS significa sentir más. No solo en lo emocional, también en lo corporal, en lo simbólico, en los pequeños detalles de la vida cotidiana. Esta sensibilidad es un don, pero a veces también pesa, sobre todo cuando atravesamos un duelo.
El duelo no es solo la pérdida de una persona querida. También lo es cuando una relación se termina, cuando algo que deseábamos no llega a ser, cuando una amistad deja de sostenernos como antes. Y en quienes somos altamente sensibles, el duelo se vive de una forma particular.
Negación
En mi caso, la primera reacción suele ser desconectarme. Como si mi sistema, saturado, dijera: “esto no lo puedo procesar todo de golpe”. Me refugio en la mente, en rutinas, en distracciones. Es un mecanismo de protección.
Rabia
La rabia no siempre se expresa hacia fuera. Muchas veces se vuelve hacia dentro, en forma de autoexigencia o de tensión en el cuerpo. He sentido mis cervicales cargar todo lo que no me atrevía a gritar. Es rabia contenida, enmascarada de “cumplir” o “ser fuerte”.
Tristeza
Esta es la etapa más honda. No solo lloro por lo que se fue, sino también por todo lo que había imaginado: futuros, escenas, posibilidades. Para una persona sensible, no se pierde solo lo real, se pierden también los símbolos y las imágenes que tejimos alrededor. Y eso duele mucho más.
Aceptación
Con el tiempo, y casi siempre a través de rituales, empiezo a soltar. Escribir una carta, encender una vela, romper un papel… necesito dar forma al cierre. No me basta con pensarlo, mi cuerpo y mi energía necesitan sellar la despedida de alguna manera.
Integración
Aquí está la parte luminosa. Porque al sentir tanto, también integro más profundamente. El duelo me transforma. Lo que parecía herida se convierte en raíz. Cada despedida me ha hecho más auténtica, más consciente de lo que realmente necesito, más libre para elegir vínculos que me sostengan de verdad.
Ser PAS no significa vivir atrapada en el dolor. Significa atravesar el duelo con más intensidad, sí, pero también con más capacidad de transformación. Lo que duele más hondo, abre más espacio en el corazón.
Querida compañera del alma!!
ResponderEliminarMe quedo con tus palabras de que cada pérdida te ha hecho más auténtica….
Pienso y creo , que si es así y cuando he tenido una pérdida he llegado a conocerme mejor a pesar del dolor emocional
Describes muy bien los procesos porque los he pasado , pero también puedo decir que cuando al final pasas por todas estas etapas te quedas con una paz mental increíble y llegas a otro nivel , ese nivel en el que están esas personas esperándote
Yo aún sigo en proceso pero siento que me estoy liberando y siento que desde mi raíz brotará algo especial , aún no sé qué es pero sé que está por llegar
Un abrazo enorme
Querida Veibar,
EliminarGracias por tus palabras tan sentidas.
Me alegra que lo que compartí haya resonado contigo y con tu propio proceso. Coincido contigo: cada pérdida, con todo su dolor, también abre puertas a conocernos más profundamente y a reconectar con lo esencial.
Me emociona leer que, a pesar de lo difícil, sientes que algo está brotando desde tu raíz. Esa sensación es un regalo, una señal de que la vida se sigue abriendo.
Te abrazo con mucho cariño, confiando en que cada paso, a tu ritmo, te seguirá llevando hacia esa paz increíble de la que hablas.