Cuando la vida apaga las luces
Hace unos días tuve un sueño que me acompañó todo el día, como si llevara una verdad dentro.
Un sueño sencillo, pero cargado de símbolos que no había visto hasta ahora.
Caminaba por una calle conocida, salía a tomar aire, a despejarme del ruido externo.
Y de repente, todo se apagaba.
No una farola, no un tramo: toda la calle.
Un blackout absoluto.
Oscuridad total.
Solo tenía la luz tenue del móvil para ver el suelo, para avanzar unos pasos.
Ni horizonte, ni referencias, ni rostros, ni ciudad.
Y al no saber a dónde ir, me agachaba, me hacía pequeña, de cuclillas, como si mi cuerpo buscara tierra, cobijo, centro.
Desperté con la sensación de haber recibido un mensaje.
Con el paso de las horas comprendí que ese sueño era la metáfora perfecta del lugar en el que me encuentro:
la transición entre una identidad que ya no me sostiene
y la que todavía no ha nacido del todo.
O, dicho de otra manera:
mi propia Noche Oscura del Alma.
1. Cuando lo antiguo se rompe (la primera etapa)
En algún momento de la vida, lo que antes servía deja de servir.
Las defensas, las máscaras, las formas de relacionarnos, incluso la manera de trabajar… empiezan a crujir.
Ya no funcionan.
La identidad antigua se queda pequeña, rígida, incómoda.
Es como intentar seguir viviendo dentro de una piel que ya no se ajusta.
Mi sueño empezaba justo ahí:
caminando en automático, como siempre, por la calle de “lo de siempre”.
2. La oscuridad que asusta pero libera (la segunda etapa)
Esta etapa es la que más confunde.
No sabemos quiénes somos sin lo viejo,
pero tampoco sabemos quiénes seremos con lo nuevo.
Y entonces la vida… apaga las farolas.
El blackout de mi sueño representaba exactamente esto:
La pérdida de referencias externas.
La imposibilidad de usar los viejos mecanismos.
La renuncia a seguir guiándome por lo conocido.
En la Noche Oscura, la oscuridad no es castigo:
es la señal de que ya no puedes continuar igual.
Es un paréntesis sagrado.
Un espacio donde lo viejo se deshace
y lo nuevo aún está germinando.
3. La luz interna que se enciende (la tercera etapa)
En el sueño, solo veía un pequeño círculo de luz gracias al móvil.
No iluminaba la calle, solo mi siguiente paso.
Esa es la esencia de esta fase:
Ya no avanzas por presión ni por miedo,
sino por intuición.
No tomadas decisiones desde la mente,
sino desde la escucha.
No empujas la vida: la sientes.
Esta etapa no llega de golpe.
Llega con pequeños destellos:
un límite claro que antes no podías poner,
un “no” que ya no duele,
un miedo que ya no arrasa,
un pensamiento que ya no compras,
una emoción que ya no te define
una sensación de “esto sí” en el cuerpo.
Es el amanecer tímido de tu propia luz.
4. El renacimiento silencioso (la cuarta etapa)
Y después, algo nace.
No una identidad nueva, sino una versión más auténtica de ti.
Más presente.
Más regulada.
Más honesta.
Más tuya.
En el sueño, cuando me agaché de cuclillas, entendí algo al despertar:
No me estaba rindiendo.
Estaba enraizándome.
Volviendo a mi base.
Volviendo a mi cuerpo.
Volviendo a mí.
Renacer es quedar en silencio lo suficiente como para poder escucharte.
La enseñanza del sueño:
A veces, la vida te apaga todas las luces externas para que por fin enciendas la tuya.
La oscuridad no es un error.
Es un vacío fértil.
Y mientras camine con un pequeño círculo de luz —mi verdad, mi intuición, mi cuerpo—
estaré avanzando hacia mí.
Querida compañera !!
ResponderEliminarPocas palabras puedo añadir a tus pensamientos
Tú has explorado dentro de tu interior y has despertado la luz que llevas dentro y lo has hecho porque tienes esa voluntad de cambio a algo mejor
Yo creo que hay que saber escucharse para despertar esa luz que llevamos dentro y esto es de ser muy valientes porque rompes con aprendizajes del pasado
Donde hay sueños hay vida y si hay vida seguro que encontramos luz
Y creo que si hay algo que pueda despertar la luz es el amor , hacia uno mismo y por la vida misma
Porque cuando nos expresamos desde el amor y esto es lo que haces tú con tus escritos en ese mismo momento tú haces que todo se ilumine no solo para ti sino también a los que te rodean
Tú estás encontrando tu paz interior por eso ves luz y esto es complicado en nuestra sociedad ya que nuestro día a día nos fuerza a mirar hacia fuera y poco nuestro interior
El psiquiatra Carl Jung dijo:” uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad….lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino’
Un abrazo enorme
Gracias querida Veibar. Para mí este proceso no va tanto de luz como de atreverme a mirar lo que antes evitaba y quedarme ahí sin huir. Eso, aunque no siempre sea fácil, está siendo lo más transformador.
EliminarMe gusta mucho la cita de Jung que compartes.
Un abrazo.