Los PAS como alarma de incendios

Las personas altamente sensibles (PAS) no somos neurodivergentes: somos el espejo de una sociedad acelerada.

Últimamente escucho con frecuencia que las PAS somos “neurodivergentes”.

Es un término atractivo, moderno… pero profundamente impreciso.

Y quiero decir algo con absoluta claridad:

Ser altamente sensible no es un trastorno.

No es una desviación.

No es una diferencia patológica.

Es una forma natural de recibir el mundo.


Si algo está “divergiendo”, no somos nosotras.

Es la sociedad.


1. El problema no es la sensibilidad: es el entorno.


Vivimos en una cultura que ha olvidado el ritmo humano.

Un sistema que celebra la velocidad, la eficiencia y la resistencia… incluso a costa de uno mismo.

En una sociedad así, sentir se vuelve un lujo.

Detenerse, sospechoso.

Escucharse, extraño.

Ser empático, excesivo.

Y ser sensible… incómodo.

No porque esté mal.

Sino porque la norma se ha vuelto antinatural.


2. El rasgo PAS no es una neurodivergencia.


La neurodivergencia describe condiciones del neurodesarrollo como:

autismo, TDAH, dislexia, dispraxia.


Las PAS no encajamos ahí.


No tenemos un trastorno.

No tenemos un déficit.

No funcionamos “mal”.


Tenemos un sistema nervioso: más fino

más perceptivo,

más profundo,

más receptivo.


Un sistema diseñado para detectar matices que la mayoría pasa por alto.


Eso no es un problema.

Es una capacidad evolutiva.


3. Entonces… ¿por qué parece que nos encajan en diagnósticos?.


Porque es más fácil patologizar una sensibilidad que cuestionar un sistema que va demasiado rápido.


Porque es más cómodo decir “eres demasiado” que revisar por qué no hay espacio para sentir.


Porque la sociedad necesita personas que aguanten, no que cuestionen.


Y las PAS —sin proponérnoslo— cuestionamos todo: el ritmo, la lógica, los vínculos, las dinámicas laborales, la falta de humanidad.


Somos el espejo que revela hiperritmos, sobrecarga emocional y desconexión colectiva.


4. Cuando una PAS se desregula, no está “enferma”.

Está diciendo la verdad.

La ansiedad, la saturación o la fatiga no aparecen por ser sensibles.

Aparecen porque el entorno es demasiado brusco para tanto detalle.


No es tu sensibilidad lo que no funciona.

Es el sistema el que no está preparado para tanto sentir, ver, intuir, procesar.


En otras palabras:


Tu cuerpo no te está fallando.

Tu cuerpo está protestando.

Está indicando el desajuste.


5. Lo que realmente somos: reguladoras del sistema.


Las PAS actuamos como: sensores, barómetros, afinadores, puntos de equilibrio, avisos tempranos.


Cuando algo está mal, lo sentimos antes.

Cuando algo está bien, lo profundizamos más.


No somos “raras”.

Somos más humanas en un mundo que ha olvidado cómo serlo.


6. Si te sientes fuera de lugar, no es porque haya algo mal en ti.


Es porque estás hecha para un ritmo diferente.

Para relaciones más conscientes.

Para trabajos más humanos.

Para entornos más coherentes.


Tu sensibilidad no es una limitación.

Es una brújula.


El trabajo no es dejar de sentir.

Es buscar el lugar donde tu sensibilidad pueda florecer, no colapsar.


7. Tu sensibilidad no es neurodivergencia.


Es luz. Es precisión. Es profundidad.


La sociedad podrá etiquetarlo para explicarlo mejor.

Pero tú lo sabes:

Lo que te pasa no es una enfermedad, ni un diagnóstico.

Lo que te pasa es que percibes demasiado en un mundo que siente demasiado poco.


Y eso, aunque a veces duela,

es uno de los regalos más grandes que puedes tener.

Comentarios

  1. Querida compañera del alma.
    Cuanta verdad. Poco puedo decir a lo que has escrito
    No sé si soy PAS solo sé que vivo la vida con mucha intensidad .soy reflexiva y mil rasgos más…..
    Todo esto son rasgos de mi personalidad
    Creo que entendemos el mundo atraves del sistema neurosensorial más agudo y no es lo que podamos tener funcionamos desde lo que somos y por eso hemos aprendido a vivir desde el corazón
    Para mí elegir esta forma de vivir me hace libre
    Platón dijo” La libertad está en ser dueños de la propia vida”
    Yo elijo vivir así es más te diría que si tuviera que compartir mi vida con alguien, me elegiría a mí
    Gracias por tu sabiduría !!

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    Respuestas
    1. Querida compañera,

      Qué bonito leerte siempre.
      Creo que, más allá de etiquetas, lo que nos une es esa manera tan particular de sentirlo todo… y de no querer renunciar a ello.
      Esa forma de mirar el mundo desde dentro, con profundidad, aunque a veces nos pese.

      Estoy muy de acuerdo contigo: no se trata de “tener” algo, sino de ser desde donde somos. Y cuando vivimos desde el corazón recuperamos una libertad que no te la da ningún sistema, solo la coherencia contigo misma.

      Me ha encantado tu frase final.
      Esa capacidad de elegirse a una misma… eso es lo que, para mí, marca el verdadero cambio.

      Gracias por tu presencia y por cómo abrazas lo que eres.
      Un abrazo enorme

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