La rana que terminó siendo un perro

Anoche soñé algo que quiero recordar.

Al principio estaba con alguien a quien yo percibía como la persona más importante de la sala. Había cariño, pero también reconocí un mecanismo antiguo: querer ser elegida por alguien importante, como si su atención me diera valor, protección o legitimidad.

Después el sueño cambiaba completamente.

En mi habitación había empezado a crecer césped de verdad, con agua y pequeños bichitos. Todo era bonito y salvaje. Entre ellos apareció una rana.

Mientras estaba lejos me parecía agradable. Pero empezó a acercarse, se subió a mi cama y comenzó a crecer y a transformarse en una criatura extraña. Me asusté muchísimo, intenté echarla de la habitación y acabé dándole una patada.

Entonces terminó de transformarse.

Era un cachorro de perro salchicha. Y lloraba.

En cuanto comprendí lo que era, lo cogí y lo cuidé. Nadie sabía decirme quién me lo había regalado. Simplemente había aparecido en mi habitación. Después se hizo pis y comprendí que tendría que bajarlo, cuidarlo y hacerle sitio en mi vida.

Y pensé: ahora tengo un perro y es mío.

Lo que quiero recordar

El sueño empieza con el poder fuera de mí: necesito que alguien importante me elija.

Pero termina conmigo, en mi propia casa, sosteniendo algo vivo que no me ha dado nadie.

Y creo que ahí está el mensaje.

Quiero crecer, vivir cosas nuevas, tener proyectos, vínculos, oportunidades, ser más visible. Pero mientras todo eso es una posibilidad lejana, me gusta. Cuando realmente se acerca y entra en mi vida, puedo asustarme e intentar expulsarlo antes de saber qué es.

La imagen esencial es esta:

Pensé que era un monstruo y era un cachorro.

No significa que todo lo desconocido sea bueno. Significa que no necesito decidir inmediatamente que algo nuevo es peligroso solo porque no lo comprendo o no puedo controlarlo.

Quizá no necesito conquistar más ni conseguir que “la persona más importante de la sala” me elija.

Quizá necesito aprender a reconocer lo que ya está creciendo en mi propia habitación y no darle una patada antes de descubrir qué es.

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